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Asesinato de sindicalistas en Colombia no es pura demagogia

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{image}http://eldia.co/images/stories/310811/005.jpg{/image}En su columna “Un fraude al desnudo” publicada el pasado 30 de agosto de 2011 en el diario El Tiempo por Saúl Hernández, se pretende desprestigiar los informes en materia de crímenes contra sindicalistas elaborados en el país. La CUT sale al paso de las intenciones  de Hernández.

 

Fundamentalmente Hernández esboza una serie de argumentos que pretenden desprestigiar el fundamento y  método de las investigaciones elaboradas por las instituciones distantes de la mirada oficial colombiana, toda vez que les endilga presunciones políticas y falta de rigurosidad al manejo de las cifras que, a juicio de Hernández, “parece importarles un rábano la autenticidad de las estadísticas con que enlodan el nombre de Colombia”.

Hernández propone un escenario de debate conveniente, situando el problema en el método y la intención, antes que en el fenómeno. En su columna se dedica a hablar de cifras y tejer intenciones, donde la conclusión para el lector desprevenido es que los sindicalistas utilizan el asesinato de sus pares con el fin de “embolatar” el TLC entre Colombia y E.U.  No se pregunta el columnista por los retos o implicaciones económicas del TLC para el país, ni tampoco la mirada de los E.E.U.U frente al ejercicio sindical, ni mucho menos por que, los movimientos y organizaciones políticas  sociales en Colombia, deben asumir el asesinato y la persecución como única respuesta del establecimiento. El problema, señor Hernández, no es qué tan grande es el fenómeno de asesinato sindical. El problema es el fenómeno en si mismo, el asesinato de sindicalistas con la complicidad del Estado colombiano.

Alberto Vanegas, Secretario de Derechos Humanos de la CUT, señalo como artículos de ese tipo, hacen parte de una campaña de sectores de la derecha que buscan desfigurar los problemas sociales toda vez que desviar la mirada de los mismos, polarizando la sociedad, normalizando y legitimando los crímenes de estado en la opinión publica.

El desprestigio de las investigaciones adelantadas por las poblaciones, con el apoyo de organizaciones como el CINEP, la Comunidad Jesuita o la Escuela Nacional Sindical, dice mucho de las “garantías democráticas” y “libertades sindicales” con que se vende la imagen del país en el extranjero.

Finalmente, Vanegas resalto que en lo que va corrido del año se han asesinado 22 sindicalistas, de los cuales 11 son maestros,  y que desde 1986 se cuentan  más de 28.000 sindicalistas asesinados.  A nivel global en 2010 fueron asesinados 102 sindicalistas de los cuales 52 fueron colombianos, esa es la realidad colombiana, la cual, muy a pesar de Saúl Hernández, no se puede ocultar con letras amañadas.

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