Los/as delegados/as de las organizaciones sindicales de Colombia, Venezuela, Ecuador, Bolivia y Perú, reunidos en Lima, Perú, los días 1 al 4 de setiembre del 2009, en el marco del seminario “Libertad Sindical y Negociación Colectiva con Enfoque de Género”, hacemos la siguiente Declaración:
1. La libertad sindical y la negociación colectiva son instrumentos fundamentales para el ejercicio efectivo de los derechos humanos en el trabajo, para el progreso democrático basado en la equidad, y son los pilares esenciales del diálogo social. Pero la realidad de los países andinos, es que se siguen violentando sistemáticamente los derechos sindicales, generando procesos donde las violaciones a la libertad sindical han llevado incluso a la pérdida de vidas de dirigentes/as, con situaciones que hasta hoy se mantienen en la más oprobiosa impunidad, con la inoperancia de los sistemas de justicia de nuestros países.
2. Esta situación se mantiene a pesar de que los Convenios 87 y 98 de la OIT están ratificados por los cinco países andinos, y de que eso obliga a todos los Estados constituyentes a respetar y aplicar estos Convenios con las garantías plenas que conllevan. Por el contrario, lejos de procurar el efectivo cumplimiento de la normativa laboral internacional y nacional, nuestros Estados, inspirados en la lógica neoliberal, han venido flexibilizando y modificando la cultura del trabajo, las formas de contratación y despido, y la forma de establecer acuerdos entre los actores del proceso productivo, que es funcional a la coyuntura de las exigencias de los Acuerdos de Libre Comercio, o los llamados Acuerdos de Asociación, y no se enfoca en el desarrollo sostenible centrado en el trabajo decente.
3. El deterioro de los derechos fundamentales en el trabajo, y en particular de la libertad sindical y la negociación colectiva, es confirmado en todos los países. El movimiento sindical americano y andino, ha acumulado una larga experiencia de lucha y defensa, denuncia y reivindicación de estos derechos fundamentales. A pesar de los avances sindicales, se requieren mayores esfuerzos de articulación, coordinación, unidad de acción y avanzar hacia la unidad orgánica para lograr revertir estos procesos.
Por tanto, considerando que:
- La libertad sindical y la negociación colectiva, son los cimientos para legitimar el derecho a la organización sindical y a la protección que deben tener las trabajadoras y los trabajadores sin distinción contra todo acto de discriminación antisindical, y que estos derechos están siendo limitados, restringidos o negados en muchos casos en nuestra subregión, y que son frecuentes y notables las más flagrantes violaciones a dichos derechos sindicales, que son derechos humanos.
- Los acuerdos de libre comercio que impulsan la globalización neoliberal, no consideran los problemas del desarrollo nacional, la pobreza e inequidad imperante, y que no incorporan mecanismos efectivos para garantizar la libertad sindical y los derechos fundamentales del trabajo, incluidos los graves problemas de trabajo infantil y de trabajo forzoso que subsisten en la mayoría de los países.
- Los acuerdos de libre comercio buscan fortalecer dinámicas exportadoras, tratándose de sectores que o no tienen participación laboral de las mujeres, o, si la tienen, como es el caso de la agro exportación, las vincula en labores de baja calificación, productividad e ingresos, con serios impedimentos para que ejerzan sus derechos sindicales-laborales, y por tanto no contribuyen a la superación de la pobreza y discriminación que sufren las mujeres.
- Es reconocido que las mujeres siguen ampliando su participación económica y su presencia en la fuerza laboral, pero como demuestra la realidad, ellas están expuestas a la precariedad, a la desprotección social (y de maternidad) y la inequidad salarial respecto a los hombres. Las mujeres y los jóvenes siguen siendo la población más vulnerable y afectada por las ineficientes políticas de desarrollo y mercado de trabajo, por la falta de cohesión y protección social, y por el incumplimiento de los derechos fundamentales, incluido el reducido y muchas veces nulo acceso de la población a la seguridad social y la salud.
- Aunque la brecha de participación ha disminuido, el diferencial de ingresos continúa y no hay acceso a recursos productivos estratégicos, la protección social es baja y hay una gran concentración en la economía informal. No hay correspondencia, entre el acceso de las mujeres al mercado laboral y su participación en las organizaciones sindicales. La discriminación por falta de igualdad de oportunidades en muchos ámbitos, sectores y sociedades productivas es una constante que es necesario revertir y erradicar.
- Por otro lado, es importante destacar que a pesar que hoy en día las mujeres comparten con los hombres el tiempo de trabajo remunerado, no se ha generado un cambio similar en la redistribución de las tareas domésticas. Tampoco se ha producido un aumento significativo en la provisión de servicios públicos en apoyo a estas tareas, ni tampoco se ha logrado reorganizar la vida social. La sobrecarga de responsabilidades familiares, está a la base de las discriminaciones y desventajas que ellas experimentan en el mercado de trabajo.





