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Incremento del trabajo infantil en Colombia: Una generación abandonada por el Estado

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{image}http://eldia.co/images/stories/090611/006.jpg{/image}En todo el mundo, el día 12 de junio de cada año se llevan a cabo movilizaciones, eventos, congresos, seminarios y debates públicos para resaltar la lucha por erradicar el trabajo infantil del planeta.

 

Según la Organización Internacional del Trabajo para el año 2010 se calculaba en 215 millones los niños y niñas en situación de trabajo infantil en el mundo, de los cuales 115 millones están involucrados en trabajos peligrosos. De ellos, 41 millones niñas y 74 millones niños

Es indignante para la sociedad colombiana que después de varios años de despliegue en políticas, recursos, comités y programas el trabajo infantil en Colombia haya aumentado un 34%. Para 2009 el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) registró una tasa de trabajo infantil de 9,2%, que representó un aumento en 2,3 puntos porcentuales con respecto al 2007, año en que la tasa fue de 6,9%. Ello representó 1´050.147 de personas entre 5 a los 17 años de edad que trabajaban. De la misma manera, 799.916 niños y niñas se dedicaban a oficios del hogar por más de 15 horas a la semana, para un total de 1.850.063 niños y niñas en dicha problemática.

Era sospechosa la disminución de las cifras en un país que no toma en serio la erradicación del trabajo infantil y que pretende con medidas paliativas, coyunturales y desarticuladas darle salida a un tema que es de orden estructural. Las cifras son dicientes: 20 millones de pobres, 4 millones de desplazados, y 2`562.000 desempleados; sumado a lo anterior un 58% de la población en condición de informalidad, y una tasa de desempleo juvenil de 21,3%, la más alta de toda Latinoamérica. Tales aspectos tienen como efecto directo la expulsión de niños y niñas al trabajo como opción de ingresos para sus hogares. En ese sentido, no es posible que con campañas publicitarias y textos se erradique el trabajo infantil.

Ante tal situación cabe preguntarse ¿Cuál fue la efectividad del programa social bandera de la saliente administración: Familias en Acción?, ¿Cuál fue el plan articulado que llevó a cabo el gobierno a través de las diferentes instituciones del Estado?, ¿Qué plan de trabajo tripartito puso a consideración de sindicatos y empresario el gobierno saliente? Tales interrogantes cobran vigencia ante reportes del DANE que informó que a nivel nacional el 78% de las niñas y niños estaban afiliados al régimen subsidiado, es decir, los programas que pretenden reducir las tasas de trabajo infantil, no han impactado a la población objetivo.

La problemática del trabajo infantil en Colombia es supremamente compleja, además de las condiciones de precariedad laboral se suman situaciones de violencia social e intrafamiliar, narcotráfico, delincuencia común y las derivadas del conflicto armado. Tal entramado de dificultades pone en jaque a una generación completa de niños y niñas, que quedan inmersos en diferentes situaciones como: abuso sexual, desprotección, desnutrición, desescolarización, sicariato, violencia intrafamiliar, desplazamiento forzado, entre otros. Asimismo, la violencia intrafamiliar está llevando a que los niños y niñas salgan de sus hogares hacia las calles en búsqueda de mejores condiciones, en ese contexto se enfrentan a situaciones de explotación sexual comercial, el caso más diciente: Cartagena. Según el Dane, Cartagena mostró la menor tasa de trabajo infantil, muestreo que no da cuenta de la magnitud de la problemática por la característica de ciudad turística y de clandestinización del fenómeno.

El reclutamiento armado forzado es una de las peores formas de trabajo infantil, aspecto que cada día se vuelve más preocupante debido al conflicto armado que se vive en diferentes zonas del país, donde la pobreza y la falta de oportunidades son el común dominador. Según estudios de Unicef y Human Right Watch la mayoría de jóvenes reclutados son menores de 15 años y son afectados por paramilitares, bandas criminales y grupos guerrilleros.

Aunado a lo anterior, la condición de los niños y niñas rurales sigue siendo dramática. Es evidente que en las zonas rurales las condiciones son más precarias, por lo tanto, son más vulnerables. Ante tal particularidad es necesario preguntar ¿por qué son más vulnerables los niños y niñas en las zonas rurales? los problemas de pobreza, de desarraigo de tierras y la débil presencia del Estado; aunado al conflicto armado son razones ambas que los hacen más proclives al trabajo a temprana edad y al reclutamiento forzado por grupos armados como forma de sobrevivencia. Según el Dane el trabajo infantil rural fue 15,9% superior en 5 puntos porcentuales a la registrada en 2007.

Los responsables directos de esta problemática: gobierno y empresarios, les ha faltado voluntad política para dar salida a tal situación, esto se evidencia en las cifras. Para afrontar dicha problemática se requiere: a) trabajo decente y digno para los adultos y jóvenes, b) programas sociales reales que transformen la visión de asistencia por un enfoque de derechos, c) gratuidad real en la educación, d) acceso al sistema de seguridad social de manera integral, e) jornadas complementarias a la escuela, f) programa de seguridad alimentaria, entre otros.

Finalmente, la Central Unitaria de Trabajadores de Colombia llama a fortalecer los espacios tripartitos de discusión (empresarios-gobierno-sindicatos) y los comités municipales y departamentales que ejecutan políticas a favor de los menores de edad. De la misma manera, insta al gobierno central a trazar estrategias de erradicación del trabajo infantil de largo plazo, concertadas y a brindarle las herramientas necesarias a las diferentes instituciones del Estado que intervienen en la erradicación del trabajo infantil.

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