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La pandemia es una realidad. Replicar experiencias exitosas es obligación del estado para salvar vidas humanas.

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Bogotá, 12 de abril de 2020 

Jorge Enrique Cortés Navarrete, Vicepresidente CUT nacional

“La propagación global del virus ha saturado a los sistemas sanitarios, ha alterado a la economía mundial y ha provocado una paralización social de forma generalizada”: OMS.

El lugar en donde se presentó por primera vez el coronavirus, fue en la provincia de Hubei, una de las 22 provincias de China, en su capital, la ciudad de Wuhan, habitada por un poco más de 11 millones de personas. Al parecer los primeros síntomas se presentaron el 8 de diciembre; a finales del mes se detecta la desconocida enfermedad;  el gobierno Chino destaca un importante grupo de científicos, lo que permite que el 7 de enero,  el virus causante de la enfermedad, estaba aislado y se tenía la secuenciación de su genoma disponible para el mundo (OMS el 12 de enero de 2020).

Para el 30 de enero se habían presentado casos en toda china continental y en 15 países. Dada la propagación del virus, fueron destacados 42 mil médicos, 170 mil respiradores a la zona y las noticias registraban la construcción, en  tiempo record (10 días), de 2 hospitales, uno  con mil camas y otro con 500  en la misma ciudad.  

Se produjo la orden de aislamiento social obligatorio, con recomendaciones higiénicas precisas, uso obligatorio de tapabocas, lavado de manos frecuentes, distanciamiento mínimo de un metro y cero contactos.

En oriente, no solo China, los gobiernos privilegiaron la vida, sobre la producción, lo hizo Japón y Corea del Sur. Este último, adelantó campañas agresivas para combatir el virus, “puso todo su sistema de salud a disposición, para diagnosticar tempranamente la presencia, del Covid-19, en los habitantes de zonas críticas del país”, explica Bugyeong Jung, periodista del servicio coreano de la BBC.

Comparativamente EE.UU. y Corea del Sur, anunciaron el mismo día el primer caso de coronavirus en sus respectivos países (20 de enero), la diferencia fue la respuesta gubernamental, al 12 de marzo  EE.UU. había examinado a 4.300 personas en su territorio y el gobierno se negaba a confinar su pueblo, llegando Trump a calificar la enfermedad, manifestando, “una gripa no puede para la economía”, desconociendo los conceptos científicos, dejando así de lado a los seres humanos. Demoró las definiciones políticas y eso lo están pagando las familias con miles de muertos.

Mientras tanto, Corea del Sur,  había testeado a 196.000 personas, y habían confinado la población, controlando la situación, con pocos infectados, que a la fecha no superan los 10.400 casos, solo 204 muertos y 70% de enfermos recuperados. Importante tener en cuenta los casos de Japón, Hon Kong, Singapur y Taiwán, quienes sin aislamientos tan fuertes lograron contener, hasta ahora, la pandemia.

En los  países europeos, en donde no implementaron medidas sanitarias, tecnológicas y sociales a tiempo, fueron profundamente afectados, España, Italia y Francia son un ejemplo, presentando altas tasas de infectados y de muertos. Todo lo anterior, agravado por el modelo económico, que le quito la responsabilidad a los estados de responder por la salud, dejando al vaivén de la oferta y la demanda un derecho fundamental. La salud de los pueblos está desmantelada y  convertida en un vulgar negocio, lo que quedó evidenciado con esta crisis mundial.

Dos tipos de salud prevalecen en el mundo, público y el privado, pero en ambos se paga, se puede afirmar que el que tiene el dinero es atendido; donde aún no ocurre esto y tienen los mas altos estándares de salud del mundo, es Cuba, Corea del Norte y tal vez, en China. Con las excepciones anteriores, en general, las estructuras hospitalarias están, mayormente privatizadas, con personal contratado o por cuenta propia, sin derechos laborales; los pacientes reciben subsidios del estado y se someten a pagos de altos seguros, para completar los servicios. Algunos países europeos, mantienen condiciones un poco mas humanas para con los trabajadores y los usuarios del servicio.

África se encuentra en el peor de los mundos y es doloroso  describir la tragedia, esta se sale de todo contexto y solo es atribuible al despojo de sus riquezas por parte de las potencias, hoy, el continente cuenta con tan solo  5 mil camas UCI, para enfrentar esta pandemia y países enteros no tienen una sola UCI.

En América Latina la cosa es crítica. Particularmente en Colombia el servicio de salud esta desmantelado, muchos hospitales han sido cerrados; los que funcionan no cuentan con personal suficiente y la mayoría de ellos con deudas salariales acumuladas hasta de 17 meses; escasos instrumentos, técnicos y tecnológicos y poca dotación; el personal médico y paramédico trabaja en condiciones indignas,  contratados sin las garantías mínimas laborales y prestacionales.

Los elementos de bioseguridad se construyen en el mismo sitio de trabajo con bolsas de basura, con las cuales “se protege del contagio”, las mascarillas deben comprarlas por su cuenta o elaborarlas. En igual forma su ropa de trabajo debe ser llevada a la casa, para lavarlas, con los riesgos que genera a sus familias. En el transporte público y en los lugares de habitación son rechazados, por el pánico al contagio de la enfermedad. Mientras esto ocurre, las EPS adeudan 21 billones a los hospitales, puestos de salud y clínicas.

La disponibilidad de camas hospitalarias (CH), por 1000 habitantes y camas UCI por cada 100 mil habitantes, al compararlas, permite ver la triste realidad del país, veamos: Japón 13,5(CH) y 5 UCI; Corea del Sur, 11,5(CH) y 10 UCI; Alemania 8.3(CH) y 33 UCI; Francia 6,5(CH) y 7 UCI; China(CH) 4,2 y 4 UCI; Italia 3,4(CH) y 8 UCI;  España con 3(CH) y 9 UCI;, Estados Unidos 2,9(CH) y 33 UCI. Colombia registra 1,7(CH) hospitalarias X cada mil y con menos de 1 UCI, por cada 100 mil habitantes, es decir que las  6.242 Unidades de Cuidados Intensivos, UCI, ( de las cuales se registra una ocupación del 80%), representan en teoría, 5.5 UCI por municipio, dicho de otra manera ningún departamento cuenta con 2 camas por cada 100 mil habitantes. Además, se debe agregar que tenemos 5 departamentos Amazonas, Guainía, Guaviare, Vaupés y Vichada que no cuenta con una sola cama UCI, otros, como Arauca tiene 4 camas, Putumayo 10, Casanare 17, Caquetá 20, Chocó 27, Boyacá, con 123 municipios cuenta con 80 UCI, Bogotá, la capital de la república, cuenta con 1 cama por cada 100.000 habitantes, es decir, cuenta con 967.

El pasado 27 de marzo, Duque anuncio la traída de 1510 respiradores. Es fácil concluir en que no estamos preparados para enfrentar la crisis.

Al amanecer del 12 de abril de 2020, en el planeta Tierra se han detectado 1.753.594 casos y reportado 109.828 muertes, cifras que pueden ser mucho mayores, pues en algunos casos como el nuestro, según informe del propio ministro de salud, las pruebas están atrasadas 2 semanas y la contaminación no para.

EE UU, ocupa el deshonroso primer lugar con 529.310 mil contagiados y 20.564 muertos; le sigue, de lejos, España con 166 mil infectados y 16.972 muertos; luego está Italia con 152 mil infectados y 19.468 muertos; después está Alemania  con 125 mil enfermos y 2.895 muertos; mas abajo Francia con 93 mil contagiados y 13.832 muertos; los chinos aparecen con 81.970 casos y 3.339 muertos; mas abajo Reino Unido con 79 mil casos y 9.875 muertes; Corea del sur, 10.480 casos y 211 muertos.

En Colombia amanece con 2.702 casos y 101 muertos. Se calcula, según cifras oficiales que el total de contagios puede llegar a 4 millones, de los cuales el 81%, es decir 3.251.730, serán leves, pero contagiosos; severos 550.600 equivalentes a un 14% que requieren hospitalización y, los casos Críticos, el 4%, o sea  187.500. Todo indica que se puede llegar a contagios similares a los de España, lo cual sería la peor tragedia de la salud  de la historia de Colombia.

Sin pretender ser “ave de mal agüero”, se podría pensar en cifras peores, por tres razones, uno, nuestro sistema de salud es mucho mas precario que el de los europeos; dos, por la tardía reacción del gobierno a tomar medidas; y tres, un posible estallido social de 20 millones de colombianos (17 millones de trabajadores informales y los 3,5 millones de desempleados que se contabilizaban al inicio de la pandemia y que cada día pasan mayores penurias), si el estado no toma las medidas sociales que garanticen comida a este grueso  grupo de ciudadanos.

Se puede concluir que la pandemia no es un invento de las teorías conspirativas, la pandemia es una realidad indiscutible que afecta a todo el planeta. La salud en el mundo se convirtió en una mercancía al ser privatizada. Los países que tomaron decisiones rápidas en relación al confinamiento, cerraron fronteras, que aportaron recursos para testear la población y cuentan con un sistema de salud fuerte, con suficiente soporte  material, técnico y tecnológico, con el talento humano, han superado en mejor forma la crisis y hoy la tienen controlada, casos para mostrar el de los países asiáticos. Quienes se relajaron en procesos de confinamiento y esperaron mayores tiempos, priorizando la economía por encima de las vidas humanas,  alcanzan cifras muy altas de contagios y de muertos.

En América se está esperando la llegada de los picos de contaminación, pues acá no se tomaron las medidas a tiempo de aislamiento con cierre de fronteras y mucho menos,  se cuenta con equipos y dotaciones necesarios; el personal médico y paramédico carece de los elementos mínimos de trabajo.

Para el caso colombiano, el presidente de la república, ha sido obligado por la presión de diversos sectores sociales y de los gobernantes locales a asumir medidas exitosas en otras partes del mundo, como el cierren de aeropuertos y aislamiento social; se continua a la espera del fortalecimiento económico de los hospitales, el mejoramiento de las condiciones de los trabajadores de la salud, implementos de bioseguridad,  consecución de material para testear la población, máquinas para desarrollar las pruebas, consecución de respiradores y mas camas UCI. Amanecerá y veremos!

LOS SERES HUMANOS PRODUCEN LA RIQUEZA.

ES OBLIGACIÓN DEL ESTADO PRIORIZAR LA VIDA SOBRE LA ECONOMÍA.

  

                                                                       

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