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Vejámenes, violaciones y agresiones de policías y militares en Cundinamarca

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{image}http://eldia.co/images/stories/280512/002.jpg{/image}Organizaciones sociales que laboran en Facatativá (Cundinamarca) exponen a la opinión pública una serie de denuncias, respecto a injusticias y maltrato a la población de la región, cometidas especialmente por la policía y el ejército nacional.

Wilman Muñoz, abogado de las víctimas, dejó al descubierto la falta de protección de los habitantes de estos municipios ante los atropellos cometidos por los que, se supone, deberían cuidar de ellos. El primer caso sucedió en Facatativá y el proceso lo lleva la Fiscalía Seccional Primera del municipio.

Dos niñas, de 12 y 13 años, solían frecuentar una cafetería del municipio. El lugar era administrado por Gerney Alzate Pérez, de 37 años. Él y su hermano, el cabo segundo del ejército de la unidad de Tolemaida William Andrés Alzate Pérez, de 26 años, se dedicaron durante dos meses a convencer a las menores, les prometían dineros, regalos, celulares… incluso, que uno de ellos que se haría cargo de los útiles escolares de una de ellas, pues sus padres tienen una vida muy humilde. 

Mediante un engaño, con promesas de regalos, el cabo, segundado por su hermano, las llevaron hasta un centro comercial. De allí, con mentiras las trasladaron hasta una residencia. En un video del lugar, donde puede verse claramente la edad de las niñas, ellos proceden a la violación. Como evidencia de la premeditación del hecho, un taxi los conduce y los recoge del sitio.

Luego de la denuncia, supuestos familiares de los incriminados se dedicaron a acosar a las familias de las niñas e insistían en obtener los datos del abogado defensor.

El otro caso es en Funza, se trata de la historia de un auxiliar de la policía que recibió una golpiza de un subintendente. En varias grabaciones están registradas las agresiones y las amenazas contra el joven bachiller. El día en que fue a poner la denuncia en Medicina legal, la encargada de turno, Miriam Ramírez, se negó a recibirlo diciendo que “no tenía tiempo, que estaba muy ocupada”; el auxiliar tuvo que remitirse hasta Facatativá. Lo más descarado de este caso es que a la fecha la única acción que se ha iniciado internamente es un proceso disciplinario en contra del auxiliar; sí, en contra del auxiliar.

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