Debido a que el colegio está ubicado en el centro de unos terrenos baldíos, los propietarios de los terrenos los arrendaron y allí se instalaron personas que desarrollan actividades económicas como quema de llantas, carboneras y cría de semovientes. Tal situación afecta a estudiantes, docentes y padres de familia.
La comunidad educativa ya hizo una primera marcha hasta la Alcaldía de Bosa, ahí se expuso el problema y la comunidad expresó que de no darse solución, cerraría el colegio. Como el conflicto tiene varias aristas pertinentes a diferentes entidades, “el Distrito está peloteando la situación de una a otra entidad”, dice la docente de la institución Nathalia Benavides.
La administración del colegio envío oficio a todas las entidades responsables, pero ninguna asume lo que le corresponde. Como último recurso se convocó a una mesa con todas esas entidades: Metrovivienda, salud, Alcaldía, Dijín y Sijín. Por fin, cada una de ellas estableció unos compromisos para erradicar el problema, aunque ninguna ha actuado a cabalidad.
Algunas de las soluciones es que quienes tienen cría de semovientes se los lleven, pero la Alcaldía dice que no hay lugar dónde llevar los animales. Y las carboneras son atendidas por personas desplazadas, así que no pueden ser simplemente despojadas.
A todas estas, la mayor responsabilidad la tiene la Secretaría de Medio Ambiente, porque debe regular esas actividades, que son de afectación para la comunidad y para el tema ambiente. Además, porque se determinó que los terrenos sí eran del perímetro urbano, pues había una duda en si lo asumía la CAR o esa Secretaría.
Hasta ahora, la única que ha contribuido es la Alcaldía Local en levantar las carboneras y hacer un trabajo con el Instituto para la Economía Social –IPES- para reubicar las familias que no tienen ingresos, porque aquí se genera otra problemática social. En el IPES manifestaron que no trabajan en conjunto, pero lo van a hacer por el tema legal.





