A cuenta de la presencia de los actores armados legales e ilegales los indígenas del Cauca han puesto demasiadas víctimas, y son ellos los testigos de la estela de muerte que la guerra les ha dejado, una guerra de la que no hacen parte. Las cifras dan cuentan de más de 400 tomas guerrilleras en Toribío, más los asesinatos, heridos, desplazados, viviendas destruidas, campos minados, cosechas perdidas, estudiantes sin clases, dolor, impunidad, tristezas, huérfanos, viudas, amenazas, señalamientos, y toda clase de atropellos que van contra la vida, las normas, la dignidad y la justicia.
Así lo dejan claro en un comunicado, en donde, además, le dicen tajantemente ¡No más! A la guerra. “Déjenos tranquilos, déjenos en paz, señores de la guerra”, reza el comunicado, “no nos vamos a quedar de brazos cruzados mirando cómo nos matan y destruyen nuestros territorios, comunidades, planes de vida y nuestro proceso organizativo”. El movimiento tiene carácter expansivo, inició en Toribio, pero la gente se alista para moverse de manera pacífica en los municipios aledaños, procurando el mismo fin.
Así mismo, han hecho un llamado a la fuerza pública y a la guerrilla de la región para que detengan los operativos militares, a fin de evitar riesgos a la gente que recorre las veredas, bases y campamentos militares. Toribío es uno de los resguardos que cuenta con Medidas Cautelares emitidas por la CIDH desde septiembre del año pasado, por eso, la ACIN y las autoridades indígenas, responsabilizaron al gobierno nacional y a las comandancias de las Farc sobre lo que le suceda a la gente, dado que nunca han contado con la protección de las medidas de la CIDH.





