El resultado electoral de la primera vuelta presidencial refleja que la definición política electoral del pueblo colombiano entre el candidato de la extrema derecha, representada por Abelardo de la Espriella, frente a la candidatura presidencial de Iván Cepeda que representa el progreso, la democracia y la soberanía, se va a definir por escasos márgenes.
Frente a esta situación la Central Unitaria de Trabajadores CUT, se declara en estado de máxima alerta, en asamblea permanente, para profundizar en esta realidad política y sobre la base de un compromiso muy amplio, desarrollar el mayor esfuerzo individual y colectivo para que el nuevo presidente de Colombia sea Iván Cepeda.
Cepeda interpreta los logros del gobierno del cambio (recuperación de derechos sociales, laborales y salariales, así como la reforma agraria y en avances en inversión social), la continuidad de las transformaciones, la profundización en las reformas sociales, en la democracia, en la soberanía y en la paz, programa que se encuentra en los ideales de los que siempre la CUT, ha reclamado para Colombia, un país distinto al de la extrema derecha, el uribismo y la ortodoxia neoliberal y que por el contrario atienda las necesidades y reclamos de los sectores populares y la clase trabajadora.
La CUT también llama a desnudar frente al país, lo que representa el señor Abelardo de la Espriella.
Él ha propuesto la reducción del tamaño del estado y por tal despedir a más de 700,000 trabajadores. Propone reducir los derechos sociales, laborales, pensional y salariales, desmontando el salario mínimo vital. También busca mantener el actual sistema de salud del paseo de muerte con las corruptas EPS. Propugna por entregar los recursos de la educación del estado a los privados y convertir, al igual que en salud, un derecho fundamental en un negocio para las ganancias, rentas y corrupción privadas.
Ha rechazado los derechos de las diversidades sexuales y de las mujeres, es decir, es homofóbico y misógeno.
Establece que el derecho a la protesta social debe ser atendido mediante la represión y la prohibición, es decir, igual que Duque en el estallido social.
Señala que, en términos de la situación de violencia e inseguridad, lo único que hay que hacer es represión y no negociación con ninguno de los sectores armados ilegales. En vez de diálogo y paz, que es el camino, ofrece guerra y muerte.
Adicionalmente ofrece plenas garantías para las grandes inversiones nacionales y extranjeras y el gran capital financiero, en desmedro de la producción agropecuaria e industrial nacional.
Invita a Estados Unidos a entrometerse en los asuntos de Colombia, sin ninguna consideración por nuestra soberanía.
En pocas palabras es la negación de todo derecho, a todo nivel, lo que significa el sometimiento a toda la población a los designios de la de la ortodoxia neoliberal y de los métodos violentos y del poder para resolver las diferencias económicas, sociales o políticas. En una sola palabra el fascismo.
Frente al dilema, democracia o fascismo, la CUT, que siempre ha sido parte de las expresiones de la democracia, la soberanía y el progreso, no duda en señalar que hay que votar por quien las interpreta a cabalidad, el candidato presidencial Iván Cepeda.
En este sentido invitamos a los sectores sociales, populares y a la clase trabajadora, a realizar asambleas, reuniones de toda índole, a lo largo y ancho del país, presenciales y virtuales, debatiendo lo que representa realmente Iván Cepeda y la inconveniencia de Abelardo de la Espriella y que la gente haga conciencia de ello. Especial trabajo intenso se debe hacer en las redes sociales y medios de comunicación en general.
La amenaza de un gobierno fascista encabezada por Abelardo de la Espriella, se ve agravado con la descarada intervención de EE.UU. en la campaña electoral, al hacer explicito su apoyo por parte de Donald Trump al candidato Abelardo.
Para detener el avance fascista, se requiere que la campaña de Iván Cepeda despliegue una ardua y profunda tarea de construir el más amplio Acuerdo Nacional de todos los sectores antifascistas.
Es decir, se trata de no escatimar esfuerzo alguno, ni individual ni colectivo, para ampliar la base social que permita ganar en la segunda vuelta el próximo 21 de junio, la candidatura de Iván Cepeda.






