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Rescatar el salario justo y las horas extras

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LUIS ALBERTO VANEGAS Z.,Comité Ejecutivo CUT nacional

empresastransnacionales@cut.org.co

Una de las columnas del neoliberalismo es precarizar el trabajo y el salario de la clase trabajadora, siendo ésta una de las causas del incremento de la desigualdad y la pobreza. La pérdida del poder adquisitivo de los salarios y el retroceso de los ingresos de los trabajadores en relación al Producto Interno Bruto, han beneficiado las ganancias de los empresarios y la concentración de la riqueza en manos del gran capital.

Una de las tantas medidas que profundizó esta situación se dio en el gobierno de Uribe, el mayor enemigo de los derechos de los trabajadores, quien impuso la Ley 789 de 2002, reforma laboral que modificó el pago de los salarios en relación a las horas extras, los recargos nocturnos, dominicales y festivos. Esta norma modificó la jornada laboral diurna, que hasta ese momento era de 12 horas y la fijó en 16 horas, entre las 6 de la mañana y las 10 de la noche. Además, recortó los recargos sobre dominicales y festivos, pasando de una remuneración del 100% a un recargo sobre la remuneración ordinaria del 75%.

Para saber qué tanto afectó esta norma a los trabajadores con horarios nocturnos se podría tomar el caso de un empleado cuya jornada laboral va de las 2 de la tarde a las 10 de la noche. Él pasó de recibir $28.226 a $20.536, teniendo en cuenta que antes de la nueva norma se le reconocía un recargo entre las 6 y las 10 de la noche, es decir, que por las 4 horas ganaba $17.968 y ahora solo le pagan $10.298.

Como consecuencia de la aprobación de esta Ley, los trabajadores hemos mantenido la denuncia permanente por esta arbitrariedad, y ante la arremetida patronal se ha incrementado el conflicto laboral; debate que tomó un inesperado viraje en medio del pulso electoral de la Segunda Vuelta cuando se presentó la contradicción entre el candidato uribista y la reelección santista. En su urgencia por recibir apoyos, Santos se comprometió no solo a dar continuidad a la solución política negociada al conflicto, sino con otras promesas electorales como radicar un Proyecto de Ley para revivir el reconocimiento de las horas extras a partir de las 6 de la tarde, situación que pasa por la modificación del artículo 160 del CST que establece, que el horario nocturno representa pagos adicionales a los trabajadores de las 10 de la noche a las 6 de la mañana.

Con el transcurso de los años se ha demostrado que quiénes se han beneficiado con este atropello aprobado por el gobierno y el Congreso, han sido únicamente los empresarios, porque se les autorizó profundizar el desconocimiento de conquistas y garantías laborales mediante la intensificación de jornadas laborales más allá de las 8 horas, llegando a casos extremos de 12, 16 y más horas, creando de esta forma, una “nueva economía” regida por el mercado, donde se ofrecen servicios las 24 horas del día en sectores del comercio y los servicios, call center, vigilancia y seguridad, restaurantes y transporte, entre otros, que bajo la justificación de incrementar la productividad, acuñaron el lema de “trabajar, trabajar y trabajar”. Este aumento de la productividad a costa de flexibilizar la mano de obra parte de no reconocer una retribución salarial justa y de incrementar exponencialmente la acumulación de plusvalía en manos del capital como resultado de la sobreexplotación de los más débiles: las mujeres, los jóvenes trabajadores, los informales, los trabajadores sin remuneración y el ejército de desempleados.

Esta reforma agravó en el país el trágico historial de subvaloración por el trabajo y los trabajadores, no sorprende que sea uno de los más examinados por el sistemático desconocimiento de los Convenios de la OIT. La precarización y el genocidio sindical son emblemas del empresariado, y del cooptado y privatizador Estado colombiano, por eso los trabajadores sufrimos la arremetida de los salvajes gobiernos neoliberales, donde su objetivo es proteger e incrementar las ganancias a costa de sobreexplotar la mano de obra y justificarlo con el sofisma de generar empleo.

Cuatro aspectos que se quieren recuperar
 

JORNADA LABORAL

Vigente: con la Reforma de 2002, la jornada laboral pasó de 6 de la mañana a las 10 de la noche, la diurna; y de 10 de la noche a 6 de la mañana la nocturna.

Lo que se busca: recuperar las  cuatro horas que perdió la jornada nocturna, antes la Ley 789 del 2002 ésta iba de 6 de la tarde a 6 de la mañana.

 

RECARGO NOCTURNO

Vigente: con la extensión de la jornada laboral diurna hasta las 10 p.m., el empleado perdió el recargo nocturno, del 35 por ciento por hora, de 6 de la tarde a las 10 de la noche.

Lo que se busca: que la jornada laboral diurna vuelva a ser de las 6 a.m. a 6 p.m. y las horas trabajadas de 6 a 10 p.m. tengan de nuevo el recargo de 35 por ciento.

 

PAGO DE DOMINGOS Y FESTIVOS

Vigente: la reforma laboral de 2002 estableció que,  si una persona trabaja domingos y/o festivos, tiene derecho al pago de un recargo equivalente al 75 por ciento de su salario diario.

Lo que se busca: que la compensación por el dominical y el festivo laborados tenga un recargo del ciento por ciento del salario diario del trabajador.

 

FLEXIBILIZACIÓN DE LA JORNADA

 

Vigente: empleador y trabajador pueden hoy acordar jornadas laborales de hasta 10 horas diarias al día, sin el pago del recargo, siempre y cuando no se excedan 48 horas semanales.

Lo que busca: que la jornada laboral no exceda en ningún caso las 8 horas diarias, con lo que se amplía el tiempo para generar el pago de recargos extras a favor del trabajador.

                                                                                                           David Fernando Montes A. Redacción ElTiempo.com

Recién promulgada la Ley 789 diversos estudios cuantificaron cuántos billones ahorraban los empresarios. Hoy sería importante saber cuánto representa su  ganancia  por el impacto de las Reformas laborales de la Ley 50 de 1990 y la Ley 789 en lo transcurrido desde su aprobación. ¡Con razón las empresas transnacionales incrementaron sus inversiones!, por las óptimas condiciones en la entrega de la explotación de los recursos naturales y la existencia de mano de obra a bajo precio. Para ocultar la tragedia social y económica que se avecina, Santos anunció recientemente erradicar la pobreza extrema al año 2025; mientras tanto su nuevo Ministro del Trabajo planteó la intencionalidad de mantener la jornada diurna hasta las 8:00 de la noche, esto significa que continuará la historia de burla a los derechos de la clase trabajadora, y de esta forma se profundizará el modelo de desigualdad en beneficio de un reducido grupo que concentra cada día más riqueza.

En 1990, César Gaviria anunció la Apertura Económica y su ley de libre mercado con la frase: “Bienvenidos al futuro”. No obstante, hoy a los colombianos nos siguen vendiendo ilusiones, asistencialismo, subsidios focalizados, estímulos y créditos para paliar el gravoso costo social que estructuralmente padecemos. Una de los retos del movimiento sindical es detener y derrotar la proletarización que pasa por denunciar las jornadas extenuantes frente a las propuestas de empresarios y gobernantes de ciudades despiertas 24 horas, con salarios mínimos para los trabajadores (con amenaza de propuestas como las de Fedesarrollo de reducirlos de acuerdo a la región), sin estabilidad, sin garantías de seguridad social, donde se expone a los trabajadores y a sus familias al abandono y a la inseguridad al verse obligados a extender sin control, las jornadas laborales asfixiantes. Hay madres y padres trabajadores, incluidos profesionales, que no ven crecer a sus hijos.

Consideramos importante promover y profundizar el presente debate y estamos convencidos que únicamente con la movilización permanente, los trabajadores haremos realidad el rescate de los derechos conculcados. Se hace preciso tener conciencia de la necesidad de defender las conquistas históricas de la clase obrera y hacernos escuchar sobre el país que queremos y soñamos, frente a lo cual, la exigencia de la derogatoria de la Ley 789 de 2002, es uno de nuestros objetivos, pero debe ir más allá, hacer realidad la agenda laboral aprobada en el VI Congreso de la CUT y dentro de estas propuestas conquistar el Estatuto del Trabajo que siente las bases para un trabajo digno. Aspiramos a que las conclusiones de las diferentes temáticas del Congreso sean socializadas y puestas en práctica por todos nuestros afiliados, asimismo, que nos preparemos para adelantar el debate sobre la crisis sindical de orden político y organizativo, desarrollando el mandato de realizar el Congreso Extraordinario sobre esta temática dentro de un año  para responder a las necesidades y soluciones de las problemáticas de los trabajadores colombianos.

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